El Centro Sesmero digitaliza libros sacramentales de la iglesia de San Sebastián

Los libros oficiales de bautismo, matrimonio y defunción de la iglesia parroquial de San Sebastián y la Inmaculada de Alhaurín de la Torre han sido digitalizados por el Centro de Estudios Julián Sesmero Ruiz adscrito a la Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento, gracias a la autorización del cura párroco Reinaldo Aguilera. 

Según el técnico que ha procedido a la digitalización y descripción de los fondos, el historiador y coordinador del Centro Sesmero, José Manuel de Molina, los primeros libros sacramentales, junto a imágenes y retablos de la parroquia alhaurina, fueron quemados en mayo de 1931, por lo que no se conservan con anterioridad a esa fecha salvo un índice de matrimonios, desde el siglo XVII al XVIII, que custodia el Archivo del Cabildo Catedralicio de Málaga. 

Según De Molina, que publicó en 2009 su obra Guía de la Iglesia Parroquial de Alhaurín de la Torre, a beneficio de Cáritas: «Al comenzar la Guerra Civil los libros fueron destruidos de nuevo, salvándose solo el de bautismo que se había reanudado en agosto de 1931. En el caso de los libros de matrimonios y defunción se reiniciaron en mayo de 1937, una vez recuperado el culto católico tras la toma del pueblo por las tropas franquistas. Debido a estas circunstancias, a partir de 1937 se anotaron en estos libros algunas partidas con fecha anterior y eso ha permitido conocer algunos datos preciosos para la historia local». 

Asimismo, por ejemplo, consta el bautismo de Ana María Cantero Chamorro ocurrido en 1870. Ella fue maestra y la primera Hija Predilecta de Alhaurín de la Torre por acuerdo del consistorio republicano, por lo que es un documento excepcional que solo tiene la parroquia alhaurina, ya que el Registro Civil comenzó a funcionar un año después, en 1871.

El servicio prestado por el Centro Sesmero no se ha limitado al escaneo para obtener la copia electrónica, sino que ha incluido también el tratamiento de imágenes y su adecuación en libro digital, así como la descripción para facilitar su búsqueda. 

Esto incluye las variaciones de apellidos que cambian su grafía a lo largo de los años según su pronunciación andaluza, como Tomé que aparece repetidas veces como Tomer, Menjíbar cambiado por Menjiva, Vigar por Vigal, o Prado en lugar de Prados, entre otros muchos.

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