Finaliza la intervención arqueológica en Alhaurín de la Torre que recupera piezas del Neolítico final

El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre ha finalizado una intervención arqueológica en un yacimiento del término municipal que ha posibilitado recuperar numerosas piezas de lo que fue un silo de la época del Neolítico final, hace unos 5.000 años. 

La actuación se enmarca dentro de la línea de trabajo encargada por el alcalde, Joaquín Villanova, para investigar y profundizar en el pasado de Alhaurín y poner en valor la historia local. La ha llevado a cabo el Área de Patrimonio Histórico-Artístico que dirige el concejal Manuel López.

El propio regidor y el edil del área, junto con el responsable de la excavación, José Antonio Santamaría, han presentado estos fragmentos. Proceden del que podría tratarse del yacimiento al aire libre más antiguo del Neolítico final en toda la zona de la Bahía de Málaga y su entorno, según ha destacado el arqueólogo. Así ha quedado documentado en un artículo publicado en una revista arqueológica especializada.

Se ubica junto al camino de las Barrancas, de la zona de Los Caracolillos, donde los trabajos se han prolongado durante buena parte del verano. 

La investigación ha permitido descubrir una subestructura en forma de hoyo, de unos 60 centímetros de profundidad y un metro aproximadamente de anchura, donde se han descubierto más de un millar de fragmentos de cerámica, así como algunas láminas de sílex, piezas pulimentadas, un par de molinos de mano, restos óseos y semillas. 

También destaca lo que podría ser un betilo o piedra sagrada erguida, que era venerada por los habitantes de la época.

Se cree que aquellos moradores, que llevaban una vida seminómada, utilizaban estas estructuras para dejar allí aquellas pertenencias o restos que no podían transportar consigo cuando desplazaban sus asentamientos a otros lugares; un enterramiento que tendría un carácter simbólico o ceremonial pero que en la práctica producía estos silos de residuos o basurero, muy útiles para la investigación arqueológica.

De hecho, uno de los hallazgos más interesantes lo constituyen hasta una decena de conchas marinas de diferentes moluscos (lapas, corrucos o almejas), en una ubicación que por aquel entonces distaba aproximadamente una docena de kilómetros de la línea costera. 

Este hecho, junto con las semillas que se han podido encontrar, podría arrojar luz sobre la alimentación y el modo de vida de los pobladores de entonces.

Las piezas recuperadas serán depositadas en el Museo Arqueológico de Málaga, aunque el Ayuntamiento estudia la fórmula para exhibirlas y que puedan ser contempladas por los vecinos de Alhaurín de la Torre. 

Por otra parte, los sedimentos y la tierra acumulada en la subestructura se enviarán a la Universidad para su análisis, y también se pretende realizar una prueba de radiocarbono en algunos de los restos orgánicos para su correcta datación.

El yacimiento se ubica en un enclave privilegiado, con excelentes vistas hacia la Bahía de Málaga y todo el valle, en lo que ya en ese periodo histórico pudo ser un lugar de cultivo y de pastoreo. 

Los trabajos de excavación se han desarrollado en un talud de complicado acceso, afectado por la erosión y por la construcción en su día del camino. 

Aunque fue descubierto en 2011 y ya desde entonces se venía estudiando, la Concejalía de Patrimonio Histórico-Artístico ha acelerado esta intervención para impedir su degradación y los daños que pudieran producir las lluvias o los corrimientos de tierra.

Junto con la excavación en sí, se han llevado a cabo tareas de recuperación de las piezas, catalogación, documentación y toma de imágenes y fotografías, para lo cual se ha utilizado un dron de apoyo.

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