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Rehabilitación psicosocial a través de las obras del Thyssen

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Una decena de personas diagnosticadas de trastorno mental grave -en situación estable- forman parte de un proyecto que utiliza las obras de arte como herramienta terapéutica, y supone la primera actividad que se realiza dentro del proyecto ‘Correspondencias’ llevado a cabo conjuntamente por el equipo de Enfermería de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga y el Área educativa del Museo Carmen Thyssen Málaga; este proceso de rehabilitación psicosocial de su enfermedad tiene previsto finalizar a mediados de enero.

A través de las obras de arte expuestas en la pinacoteca malagueña, el grupo de psicoeducación -formado por dos educadoras del museo, una enfermera residente y un enfermero especialista en Salud Mental- “interactúan con los pacientes por las salas del museo que se transforma en espacio de reflexión y creatividad” tal y como han explicado.

La actividad se compone de doce sesiones, una semanal de dos horas de duración cada una, que se inicia con una puesta en común y análisis de tareas en el espacio educativo del museo. Con posterioridad, se lleva a cabo la visita dialogada con distintas obras de arte, “seleccionadas previamente por educadores y terapeutas, que estimulan la participación y el debate en el grupo, finalizando en el espacio educativo donde los participantes realizan dinámicas de grupo y sesiones de trabajo acordes con el tema elegido” subrayan los organizadores del proyecto terapeútico cuya idea proviene del enfermero especialista en Salud Mental del Hospital Regional, Francisco Durán, y la enfermera residente, Almudena de la Torre, y que es desarrollada de forma conjunta por las educadoras del departamento educativo del museo Elisabeth Aparicio y Carmen Martínez.

En palabras de Durán, “el arte nos facilita ver las cosas, y el museo es un medio muy útil para que las personas podamos expresar ideas, sensaciones y emociones, en un espacio libre y fuera del entorno hospitalario”.  Así, aspectos como el yo, el grupo, mi cuerpo, los demás, o el entorno, se trabajan de forma monográfica en cada sesión en el espacio del museo donde se estimula la integración de los miembros en el grupo,  la confianza en las relaciones humanas y la socialización. Para una de las educadoras del museo, Carmen Aparicio, “a través de estas actividades participativas queremos que el Museo sea un punto de partida para crear correspondencias entre nuestras experiencias diarias y el arte, siendo el museo un punto de encuentro para todos y todas”.

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