Tricicle y Penev cierran el 33 Festival de Teatro de Málaga

Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans llegan a Málaga, al Teatro Cervantes, con cuatro funciones consecutivas del último espectáculo de Tricicle, Bits, “un pulso humorístico que viene a golpe de piezas diminutas y tecnológicas ensambladas con precisión” han explicado sus programadores. El razonamiento de Tricicle: “un bit es la unidad mínima de información. Un gag es la unidad mínima de humor. Por tanto, un espectáculo de humor está lleno de bits que transmiten gags a la velocidad de la luz”. Este viernes 12, a las 18:30, y a las 21 horas del sábado 13 y 19 horas del domingo 14.
La trigésimo tercera edición del Festival de Teatro de Málaga concluye este fin de semana también con el humor punzante de Penev, una premiada pieza que habla de fútbol y teatro, de que la vida es una ‘puta mierda’ excepto cuando rueda la pelota o cuando se levanta el telón. Xavo Giménez y Carles Sanjaime protagonizan la, según la crítica, “tierna y explosiva” Penev, una “pequeña obra maestra de incalculable belleza” de La Teta Calva que se escenifica viernes y sábado en el Teatro Echegaray (20 horas). La compañía valenciana se queda hasta el domingo en Málaga con una pieza infantil, El oro de Jeremías, también incluida en el 33 Festival y que nos dirá que el verdadero tesoro es la amistad a través de música en directo, humor, indios y vaqueros. El oro de Jeremías está programado en la habitual sesión doble matinal de los domingos del Echegaray (11 y 13 horas).
Bits es el octavo espectáculo de Tricicle, y se llama así porque su punto de partida es esa intangible unidad de información que alimenta el mundo digital. Tricicle son Bits y como Bits, en un ‘milimilimilimilisegundo’ o menos, pasan de un sketch a otro, a la velocidad del clic del ratón virtual que se mueve por una pantalla gigante que se convierte en un inmenso portátil. El resultado es un montaje trepidante, sin espacio para toser ni parpadear, construido por una sucesión engrasadísima y muy ensayada de números. Asegura Carles Sans en una reciente entrevista que todo está bien medido: “Si la partitura funciona, prefieres quedarte con ella a lanzarte al vacío y perder dos o tres gags. Para los que hacemos comedia, perder un gag es como si te sacaran una muela. Por eso improvisamos poquito”.

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